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Répondez S´il Vous Plaît R.S.V.P. (2002)
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* Estrenada en la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas (Temporada 2002)
* Festival Internacional de Teatro de Occidente 2003 (Barcelona, Edo. Anzoategui)
* Mes Internacional de la Danza (2003)
* Teatro Barlat de Maracaibo (Edo. Zulia)
* Festival Iberoamericano de Bogota, Colombia (2004)
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| FICHA TÉCNICA |
REQUERIMIENTOS |
"Esperando a Godot"
De Samuel Beckett
Versión coreográfica:
Leyson Ponce
Concepto y realización de Video:
Leyson Ponce
Eduardo Arias
Música:
Robert Schumann
Yann Tiersen
Anónimo Fiorentino
Barbarito Diez
Rolling Stones
Michael Nyman
Vestuario:
4 1/2 Poject
"Chez Raymondie"
Creación original de Miguel Issa
Concepto, realización de Video:
Eduardo Arias
Miguel Issa
Diseño Vestuario:
Efrén Rojas
Diseño y Realización de Escenografía:
Efrén Rojas
Jesús Barrios
Diseño de Iluminación:
Adrián Zapata |
Espacio mínimo de 10x10mts
Barra Tramoya para colgar Telón
obra Chez Raymondie
Barra Tramoya para colgar Telón
obra Esperando a Godot
Barra Tramoya para colgar Video proyector
1 Video Proyector
1 Vhs
Equipo de Sonido con CD
Disposición para colocación de 12 mesas
2 Camerinos
vasos plásticos para vino
Canapés y vino según cantidad de personas (público) por función.
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RESEÑAS y CRÍTICAS |
EL NACIONAL - VIERNES 08 DE NOVIEMBRE DE 2002
Espectáculos
Gastronomía, video, teatro y danza se mezclan en tributo a Samuel Beckett
Dramo alarga la espera bailando con Godot
Se alternan al hablar y asienten al comentario del otro con un gesto. En ellos el movimiento no es sólo una circunstancia: se trata de un espacio propio y a la vez compartido. Aunque parezca una contradicción –episodio siempre saludable para el acto creativo–, en ellos el contraste y los híbridos son categorías siamesas. “El fraseo corporal es una forma de concebir la escena escrita”, comenta Leyson Ponce. Más adelante, mientras remueve los restos en la taza de café, Miguel Issa acota: “Nuestros lenguajes se fusionan y se separan”. Aún sumidos en lo que describen como el “vértigo” previo a cada estreno, los coreógrafos y fundadores de la compañía Dramaturgia en Movimiento (Dramo) describen así Respondez s’il vous plait, espectáculo que presentarán a partir de hoy, a las 8:00 pm, en la sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas. Desde hace ocho años, la compañía Dramo ha concebido la danza y el teatro como expresiones complementarias, que obedecen a una sensibilidad y una forma particular de creación. Exceptuando las obras La Divina Comedia y Siete pecados capitales, Ponce e Issa han presentado cada vez, siempre por separado, dos piezas coreográficas conectadas por un símbolo común. En esta oportunidad, con Respondez s’il vous plait, la espera es el elemento que integra y agrupa las secuencias de una adaptación coreográfica que realizó Leyson Ponce de la obra teatral Esperando a Godot, original de Samuel Beckett, y de Chez Raimonde, pieza concebida y escrita por Miguel Issa. “Se trata de dos visiones de Godot, ya que en ambas está presente la espera: en una, Vladimir y Estragón aguardan por ese personaje que nunca llega, y en Chez Raimonde, un chef y el mesonero de un pequeño restaurante parisino esperan a unos comensales que están en su mente", explica Miguel Issa. La estética del montaje, en lo que se refiere a escenografía y diseño de vestuario, estuvo a cargo de Juan Carlos Campos, Juan Carlos Vivas, Efrén Rojas y Jesús Barrios. En la interpretación de Esperando a Godot participan Orlando Rodríguez y Eduardo García; éste último, además, acompaña a Miguel Issa en Chez Raimonde.
La trayectoria de Dramo ha llevado a ambos coreógrafos a representar a Venezuela en México, Grecia, Bélgica, Dinamarca, Corea y, más recientemente, en la Bienal de Danza de Lyon de 2002. En su búsqueda, ésa que mezcla la danza y el teatro, Leyson Ponce y Migel Issa han decidido asumir nuevos riesgos creativos al incluir elementos de video, multimedia e, incluso, hasta de gastronomía. En Chez Raimonde, por ejemplo, el público no estará lejano en las butacas, sino que será parte del restaurante y hasta podrá disfrutar de degustaciones etílicas o gastronómicas. “Nuestro trabajo es un proceso que integra otras disciplinas, como el multimedia, la imagen, la danza, y eso forma parte del nuevo milenio: se trata del bombardeo de la información, que es vertiginoso”, comenta Ponce, no sin que Miguel Issa subraye el proceso intelectual y creativo que los ha llevado a tales experimentos, con los cuales no pretenden la vanguardia por la vanguardia, sino la “expresión sincera” de su trabajo como artistas.
Karina Sainz Borgo |
CRÍTICA DE TEATRO
Répondez s’il vous plait
Con dos trabajos distintos entre sí en la anécdota, pero absolutamente compenetrados en la mirada que establecen del par: y las distintas relaciones que éste manifiesta, Dramo presentó en la Sala Horacio Peterson Répondez s’il vous plait, su más reciente espectáculo.
La primera coreografía es de Leyson Ponce, quien se despoja de los mitos y leyendas que poblaron su mágico trabajo anterior y se adentra en hurgar en un texto emblemático del teatro moderno, Esperando a Godot (S. Beckett), llevando al puro movimiento corporal su dolorosa esencia, comprobando, en una primera instancia, y a mi juicio la más efectiva, que cuando estos seres dejan de hablar, cuando Wladimir y Estragón danzan se hacen más elocuentes, distantes y repulsivos, y desde esa coraza arisca van mezclando sus necesidades, van soportándose sin finalidad alguna, salvo esperar algo que ni siquiera saben muy bien qué es y si les importa.
El trabajo alquímico de Leyson Ponce, con respecto a la fusión de texto y movimiento que elabora bajo una poderosa plasticidad claroscura y erótica, hace añicos la palabra y realza el gesto (indispensable en cualquier ambiente beckettiano), poniendo el énfasis en el choque de los cuerpos, en el roce íntimo y a la vez distante de los personajes, que continuamente fluyen por todo el escenario, necesitados uno de otro, ironizando, a su vez, sobre el propio texto original para llevar a escena no más que lo nimio: el poema del perro y la voz del pequeño mensajero (que aquí se convierte en la voz e imagen kitsch de Cristo en una gran pantalla central). Todo ello expresado bajo un discurso visual propio de Dramo, incluso, bajo una disposición espacial también constante en sus trabajos: escenario vacío al que se le van sumando unos cuantos objetos que crean matices y giros en la trama central, en ese espacio una pantalla central simulada y hermosa que dialoga constantemente con la escena viva. Esta vez cuenta con dos excelentes intérpretes: Eduardo García y Orlando Rodríguez, no solamente armónicos y compenetrados en el escenario, sino afines al arquetipo de este par de mendigos creados por Beckett, sin dejar de lado la personalidad que le brinda a través del movimiento esta nueva mirada, si bien menos teatral que la original (y sería una cuestión discutible), con enormes potencialidades para reinterpretar el gesto de esta neurótica espera.
Atinadamente, Miguel Issa relaja la densidad de la propuesta de Ponce, produce el equilibrio perfecto de tensiones y vueltas de tuercas y propone una escena medio bufa, medio decadente y muy alegre desarrollada en un restaurant-salón parisino, llamado Chez Raimonde, lugar que conoció realmente el coreógrafo, trasladando su magia y encanto a la representación de un acto de variedades ameno, gracioso y amable con el público, quien come, baila y ríe a carcajadas dentro de la sala junto a la espléndida comicidad del propio Miguel Issa como intérprete junto a Eduardo García, enérgico y congruente en escena dentro de cualquier rol al que lo sometan, condición indispensable en todo buen intérprete.
Répondez s’il vous plait reúne, así, dos piezas que, a mi juicio, en medio de su sencillez y ferocidad escénica, afianzan el excelente momento creativo de estos dos artistas y su estupendo grupo, punta de lanza en nuestra actividad estética actual.
Diego Casasnovas |
GODOT Y RAYMONDE
Una indagación desde perspectivas distintas sobre la soledad y la incomunicación como sino fundamental del hombre contemporáneo, ofrece la más reciente temporada de Dramo (Teatro Trasnocho), que acoge dos duetos masculinos aparentemente distantes en su ideología, aunque finalmente unidos por ella, firmados por los líderes de la agrupación Leyson Ponce y Miguel Issa.
Bajo el nombre genérico de R.S.V.P (Respondez s’il vous plait), que alude a cita, a compromiso, a regla de etiqueta, a mundo diplomático, a experiencia mundana, los autores hacen coincidir en un mismo escenario a los extraviados y referenciales personajes de Beckett de Esperando a Godot y a dos seres igualmente perdidos en su alienante cotidianidad salidos de la obra original Chez Raymonde. Cabría preguntarse si no son las mismas entidades humanas ubicadas ante el mismo conflicto.
La versión coreográfica de Esperando a Godot de Leyson Ponce busca ofrecer una depurada síntesis del absurdo contemporáneo contenido en el célebre texto dramático, a través del desarrollo de un lenguaje corporal que, sin obviar su naturaleza teatral, le concede una importancia extrema a la profundidad y a la exhaustividad del vocabulario del movimiento puro.
En la lectura de Ponce los personajes íconos de Vladimir y Estragón lucen desdibujados premeditadamente en sus individuales características dramáticas y psicológicas, para dar paso a dos seres anónimos aunque igualmente universales, no atenidos a una anécdota particular, sino vivenciando un profundo trance existencial. La expresión a través del cuerpo pasa necesariamente de un aniquilante estadio de contemplación y espera, a uno de orgánica violencia emocional. Eduardo García y Orlando Rodríguez hacen una interpretación justa y responsable, quedando en evidencia sus notables niveles de compenetración y compromiso.
Miguel Issa, a su vez, apela de nuevo a los seres que no dejan de inquietarle. Aquellos que vienen de un pasado brillante y fastuoso para testimoniar un presente adolorido, muy cercano a la muerte. En Chez Raymonde el creador insiste en el concepto y en la estética de la decadencia con los que ha obtenido productos artísticos reconocidos. Allí se encuentra la referencia inevitable a la arquetípica Olga y Tony Varieté o al mundo de espectros de Espuma de Champagne.
Chez Raymonde, obra creada luego de las recientes vivencias parisinas de su autor, reelabora en el marco del estereotipo el sentido más generalizado del placer y el esplendor, de la fantasía y el ensueño. Es una acción escénica que no registra un sólido sustrato dramático, resultando, no obstante, altamente eficaz especialmente por el regocijo general que produce en el espectador, que es invitado a formar parte activa de la misma. Issa como intérprete ofrece las singularidades de su código escénico que lo hace personal y versátil, mientras que Eduardo García revela una fina e inteligente vena de comediante.
Con Godot y Raymonde, Dramo apuntala con claridad sus intereses creativos. Los individuales senderos de sus dos directores, lejos de disociarlos, los presentan todavía como una coincidencia feliz.
Carlos Paolillo |
El Mundo Miércoles 11 de Diciembre de 2002
Instancia Del Cuerpo
Dramo en dos actos
Estragon: ¿Podría primero bailar y después pensar? Si no es pedirle demasiado.
Vladimir (a Pozo): ¿Puede ser?
Pozzo: Desde luego, nada más fácil.
Además, ése es el orden. (Risa breve) Esperando a Godot
Samuel Beckett.
La dupla Ponce/Issa construye sobre emociones la última temporada de Dramo bajo el nombre de Réspondez s’il vous plait, erigida por dos duetos masculinos que estos creadores elaboran a partir de referencias europeas con las cuales se identifican, la cual se realizó en la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas, del 7 de noviembre al 1 de diciembre de 2002.
Puede parecer absurdo que, en medio de la tempestad social y política que nos eleva al escarnio internacional, la escena local se funde en realidades ajenas: no caigamos en limitaciones mediocres pues para la ocasión Ponce dedica su atención a Samuel Beckett develando, desde lo ético, lo humano como valor que puede guiarnos por veredas esenciales.
Esperando a Godot es una pieza inmarchitable del escritor irlandés (casi francés también) que James Joyce eligiera como hermano: desde el manto de lo absurdo, Estragon y Vladimir se encuentran una noche aguardando la llegada de Godot, alguien que conciben como requisito vital para continuar sus vidas de comunicación equívoca, formalismos sociales y, por supuesto, mucha necesidad. Esperar a no se sabe bien quién por no se sabe bien cuánto tiempo por no se sabe nada para qué, tal parece la máxima de un pueblo crédulo tras mesías y oportunidades.
Por esto, como una perspicaz abstracción de lo que padecemos hoy con más crueldad los venezolanos, Leyson trabaja con profundidad el pesar de dos seres perdidos entre ingenuas fantasías y el vacío, logrando un dueto con peso y solidez donde Orlando Rodríguez y Eduardo García demuestran logros sensibles de intérpretes en crecimiento, desarrollando en dos actos la corporalidad de dos hombres compañeros en la desventura existencial, teñidos de coherente teatralidad en códigos rotundos: árbol de fálicas zanahorias en las instancias del gusto, hombre amarra a hombre oprimiendo para sentirse liberado, miedo a reconocer que no se tiene a sí mismo. Esperando a Godot es indicio de una madurez expresiva sobre la misma base de Ave Fénix pieza que arrojara a Ponce como coreógrafo favorecida con el equilibrio que el tiempo otorga a la constancia y seriedad.
Como un homenaje a quienes imponen sus sueños a la cotidianidad, Miguel Issa recrea la hermosa trampa que los trabajadores de Chez Raimonda, singular rincón parisino, le tienden cada noche a sus comensales: parte del gusto que les ofrecen con comidas y vinos en típico barniz francés, contempla canto y actuación, desatando la vena histriónica de un mesonero y un cheff convertidos por escasos minutos en estrellas de un afable show.
Issa junto a Eduardo García nos brindaron pastelería y bebidas con canto y pequeños números musicales, efervescentes de alegría y encanto, fascinados de tenernos en su artístico poder por el placer y la cándida diversión, involucrándonos en su explosión escénica. Lentamente, con la partida del auditorio, aguardan no sin tristeza estos dos hechiceros la jornada del nuevo día, otra ocasión para el ensueño, otra posibilidad para vivir. En casa de Raimonda deja entrever con ligereza las influencias que Francia, como reciente sede de vivencias, dejó en Miguel Issa y que seguramente consolidará su emocional enunciado.
José Antonio Blasco |